Versión Pública

No hay fiesta sin reina, ni reina sin corona

El pasado viernes se realizó la presentación de la imagen oficial de la Fiesta del Mar, evento insignia de Santa Marta y que este año lleva por nombre: «El origen-Rumbo a los 500 años». Si bien nuestra fiesta no alcanza aún el nivel de otras celebraciones como el Carnaval de Barranquilla o el de Negros y Blancos en Pasto, son muchas las expectativas de los samarios frente a esta celebración que es la antesala del aniversario de fundación de Santa Marta.

Tradicionalmente, la Fiesta del Mar ha girado en torno al Reinado Nacional (y en algunos años, Internacional) del Mar, certamen para el cual tradicionalmente se convocaban aspirantes en representación de los diferentes departamentos de Colombia, las cuales debían practicar como mínimo tres deportes náuticos: natación, resistencia bajo el agua y esquí.

Con el correr de los años las invitaciones se extendían a las delegaciones deportivas, para participar en el Festival Deportivo Náutico, en prueba de natación, esquí, salto de rampas, canotajes y competencias de pesca. El 26 de julio del año 1959, con el juramento sagrado al dios Neptuno que dice: “el mar será vuestra gloria”, se realizó la primera celebración de la Fiesta del Mar en Santa Marta, coincidiendo entonces con el aniversario 434 de la ciudad de Bastidas, por tanto este año sería la celebración #65, pero a lo largo de la historia han ocurrido situaciones que han obligado a la suspensión o aplazamiento de esta celebración.

Escándalos y cancelaciones

En 1989, la Fiesta del Mar no se organizó para julio, como de costumbre, sino que se programó para agosto, sin embargo, ese mes ocurrió un evento que enlutó al país: el asesinato de Luis Carlos Galán el 18 de agosto.

Frente al lamentable hecho, el entonces alcalde de Santa Marta, Alfonso Vives Campo, decidió suspender las celebraciones, sin embargo, se cumplieron algunos eventos por compromisos con patrocinadores, como la coronación de las reinas nacional e internacional.

Al año siguiente, 1990, sería un evento climático que provocó inundaciones en toda la ciudad, lo que ocasionó la cancelación de la fiesta. En 2008 la Fiesta del Mar se canceló luego la renuncia de la reina anfitriona, Verónica Pérez Olarte y a menos de dos meses de la fecha programada, por orden del entonces alcalde Juan Pablo Díaz Granados, quién indicó que la Corporación Fiestas del Mar no había adelantado la gestión financiera necesaria para el éxito de las festividades.

También en el 2012 Carlos Caicedo, suspendió la tradicional Fiesta del Mar que se realiza anualmente en la capital del Magdalena porque no se tenían los recursos para su financiamiento. En el 2018, dos candidatas se bajaron del bus, o mejor del vuelo real, y no nunca llegaron a Santa Marta. Ese mismo año se dio el “cambiazo” de la capitana que representaba a Sucre, que primero resultado muy distinto a la foto previamente enviada por el departamento y luego de confirmarse que se trataba de una concursante distinta, la Corporación de Belleza de Sucre, desistió de su   y aseguró que no la joven que ya desfilaba en Santa Marta, no estaba autorizada.

En este 2024 cuando uno de los propósitos de la administración distrital, es devolverle a Santa Marta la notoriedad como ciudad más antigua de Colombia y con miras a la celebración de sus 500 años, qué bueno sería que esta Fiesta del Mar recobre el brillo que le caracteriza como evento náutico y así mismo que quien sea designada como Reina o Capitana del Mar, cumpla con los elementos que definieron esta competencia desde sus inicios hace 65 años.

Que el evento guarde correspondencia con su esencia original, que se incluyan deportes náuticos que convoquen delegaciones departamentales, nacionales e internacionales. Que la exposición de nuestras playas permita la promoción turística de la ciudad en espacios ecológicos y de diversidad cultural. Que sea una festividad de reconocimiento nacional, y que se apunte por fin a la consolidación de una entidad que se dedique en exclusiva a la organización, promoción y fortalecimiento de esta.

Teniendo como marco la bahía de más hermosa de América y con el legendario Morro, vigía de Santa Marta; que las sirenas logren emerger del océano y se posen sobre las grandes olas, para bailar ritmos ancestrales de la Sierra, que degusten nuestro mágico café, que pinten en sus ojos los colores del atardecer y que puedan replicar por el mundo, de todo lo mágico que guarda la ciudad dos veces santa.

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